El asana de la que parten todas las posturas de pie, es nuestro estado de bipedestación natural, pero… ¿sabes mantenerte de pie?, ¿Repartir tu peso de manera homogénea entre tus pies, rodillas y caderas?, ¿Está tu columna elongada o encorvada?, ¿Eres consciente de tu cuello o solamente lo sientes cuando te duele?
Pies, rodillas, caderas, columna, caja torácica, cuello, cabeza… demasiados factores que pasamos por alto, tanto si practicamos Tadasana en nuestra secuencia como si permanecemos tranquilamente de pie.

Desde Wipeout os proponemos una interiorización en activo, desde la postura de pie, que podemos emplear para corregir nuestra postura y tomar conciencia de nuestro cuerpo, para conectar con nuestra respiración y comenzar una secuencia de yoga o un ritual pre-surf.

En Tadasana existe un gran trabajo de extensión axial y una profunda activación de la conciencia corporal, en una posición que, de manera equivocada, solemos catalogar como sencilla.

Desde Tadasana, de pie, reparte el peso por igual entre tus pies, lleva la atención a ellos, levantando los dedos del suelo y sintiendo cómo se reparte tu peso en la almohadilla plantar y talones, siente el arco de tus pies. Baja los dedos de tus pies y activa piernas y glúteos.

Respirando… comienza a guiar tu respiración hacia el abdomen, con inhalaciones y exhalaciones lentas y profundas, mientras mantienes la atención en tu tren inferior. Observa tu rodillas, evita posicionarlas en hiperextensión (sobrepasando su posición anatómica neutral, provocando convexidad). Revisa tus caderas y dedícate a bascular unos segundos sobre ellas, hasta que sientas que eres capaz de colocarlas en una posición neutra.
Tras varias respiraciones, observa la parte superior de tu cuerpo, inhala elongando tu columna, tirando suavemente del sacro hacia la tierra y de la coronilla hacia el cielo. Tus brazos se mantienen a ambos lados del cuerpo, firmes, evitando una fuerza excesiva. Exhalando aleja los hombros suavemente de tus orejas y recoge suavemente, sin bajar la cabeza, tu mentón hacia dentro para estirar así la cara posterior de tu cuello.

Permanece, observa y respira.
Y desde ahí… comienza tu práctica, la que sea.

Namasté.

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