Por su apariencia, se la conoce como ojo rojo, o se la llama el ojo del surfista, dado que se trata de una afección muy habitual entre ellos. Su nombre científico es pterigión, ¿puede evitarse? ¿Cómo se manifiesta? ¿Por qué aparece? ¿Qué es…?

La excesiva exposición al sol y los vientos son causas habituales del ojo del surfista, enfermedad ocular que genera desde picazón, irritación, ardor y en casos más avanzados, hasta problemas de visión…

Así como el continuo contacto con el agua y los vientos fríos pueden ocasionar a la larga la afección denominada como oído de surfista, otro de los problemas más comunes es, precisamente, el maldito ojo del surfista.

El pterigión es el crecimiento no cancerígeno de un tejido del ojo, que cubre su parte blanca (esclerótica) y se extiende sobre la córnea. Generalmente, se manifiesta en vasos sanguíneos perfectamente visibles, colonizando de rojo parte del ojo.

Si bien se ignora su causa exacta, el pterigión suele sucederle a personas que trabajan al aire libre, o a quienes se encuentran durante mucho tiempo bajo el sol, o en medio de áreas especialmente ventosas. A menudo se ha visto en ojos de pescadores, agricultores o en jinetes de olas, cotidianamente librados a esa mágica, saludable y al mismo tiempo no tan inofensiva combinación de agua salada, vientos y rayos solares.

Para prevenir la aparición del ojo del surfista, usar gotas lubricantes cada vez que estén secos y proteger los ojos con gafas de sol…

Frecuentemente, interfiere en el lado del ojo más próximo a la nariz, aunque puede encontrarse en la parte más cercana a la oreja. Es posible, a su vez, que afecte tanto uno como ambos ojos. Se origina, en general, por la ausencia de lubricación y como consecuencia de la exposición solar y los efectos de los rayos ultravioletas, el viento, entre otros agentes irritantes, como ser la arena y la sal.

Su síntoma más claro consiste en una zona indolora de tejido blanco elevado, que contiene vasos sanguíneos en el borde interior o exterior de la córnea. En ocasiones, no aparece signo alguno, aunque puede sentirse irritación, fuertes ardores o la impresión de que una cosa merodea en el ojo, picazones leves o muy molestas, enrojecimiento del ojo o desgarro. Si el crecimiento se extiende mucho sobre la córnea, puede afectar incluso la visión.

El viento, la sal y el sol son algunos de los factores que pueden causar el denominado ojo del surfista…

«Pterygium (en inglés) es tan común entre los surfistas, que comúnmente se le llama ojo del surfista. Algunos de tus amigos surfistas mayores probablemente lo tienen (…) El pterigión no causará ceguera inmediata. Cuando está en sus etapas iniciales, el crecimiento es ligeramente irritante, no más. Se siente seco y con picazón. Es probable que quiera utilizar gotas para los ojos para aliviar la picazón. A medida que el pterigión crece, puede llegar a cubrir la pupila y perturbar grandemente la visión. En este punto la cirugía será necesaria«, explica Tony Di Maggio, quien a los 17 años perdió su ojo izquierdo en un accidente de surf y desde entonces transmite la importancia de cuidar nuestros ojos durante cada sesión de surfing.

Di Maggio dice que los ojos jamás deben sentirse incómodos y a modo de prevención, recomienda, simplemente, 3 cosas:

  • Use gotas lubricantes cuando los ojos se sientan pruriginosos o secos
  • Mantener los ojos protegidos del sol y el viento
  • Usar gafas de sol (que ofrezcan 100% de protección UV) para protegerse de los daños acumulados de las horas más divertidas de su vida

 

 

 

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