En un enorme placer charlar con María Lafuente. La pontevedresa tiene el honor de ser la primera campeona de España de longboard, título que obtuvo el pasado mes de agosto durante el Salinas Internacional Longboard Festival.

María, de 31 años de edad, tiene su residencia en Nigrán, al lado de Patos, donde, si el tiempo lo permite, surfea desde que se enganchó al Long hace ya casi una década.

Hola María, antes de nada, gracias por el tiempo que nos dedicas para esta entrevista.

No tenemos constancia de una campeona de España de longboard anterior a tu título en categoría femenina, así que eres la primera campeona de España de Longboard.

Eso parece! Por una parte da pena que este hito se produzca en el 2018, que hasta ese momento la participación femenina nunca haya sido tenida en cuenta como para poder separar la categoría. Por otro lado creo que es algo que si no lo promocionas, no va a ocurrir. Si llegas a un campeonato y te incluyen con los chicos te desanima, si por el contrario, sabes que hay una categoría para ti, es más alentador, sobre todo si estas empezando a competir.

María en Salinas con el trofeo de campeona
María en Salinas con el trofeo de campeona.

¿Qué aspectos destacas de este primer campeonato femenino de longboard?

Pues destaco, como siempre que he competido en long, tanto mixto como femenino, el buen rollo. Al final yo lo veo y lo quiero ver como la oportunidad de surfear el pico con 3 colegas. Sí que es verdad que siempre hay un punto de estrés, de nervios, pero si no te lo pasas bien, si no disfrutas compitiendo, no lo hagas.

Ahora que por fin se han igualado la cuantía de premios para chicos y chicas, ¿Existen a día de hoy obstáculos para llevar a cabo eventos femeninos?

Aunque suene mal, el obstáculo en la mayoría de los casos somos nosotras mismas. Cada vez se ven más chicas en el agua, pero como que no damos el paso. Venimos de un deporte, como casi todos, de presencia masculina, nos va a costar igualarles en número, pero esa lucha por llegar tiene que partir de nosotras, de inscribirnos, de ir a la playa día tras día, de hacer ver que las chicas tambien surfean y lo hace bien.
Por el lado de los organizadores, no se trata solo de igualar los premios, sino las oportunidades. Hace poco se ha presentado la inclusión de las chicas en Mavericks, pero mientras la WSL siga teniendo en su competición principal, en las últimas pruebas 36 hombres y 18 mujeres, no existe igualdad y los cambios tienen que venir de ahí arriba, son ellos quienes tienen que dar ejemplo. El mensaje que nos llega es que no hay 36 chicas lo suficientemente buenas para que se merezcan estar ahí, y no es positivo.

¿Qué sería para ti lo más relevante de la competición y que te llevó a ello?, ¿Cómo te animaste a competir?

Pues antes no me movía tanto a surfear en otras playas, por no saber a dónde ir, por tener que ir sola… entonces apuntarme a una competición me obligaba a salir, a imponerme un reto y así lo veía, no por competir en sí mismo, sino por todo lo que me aportaba surfear una playa nueva, conocer gente..
Ahora competir es reunirme con gente que veo casi solo en las competiciones, me anima a mejorar, a coger olas más grandes de las que acostumbro… competir me aporta mucho como deportista y como persona.

¿Y cómo es que empezaste a juzgar?

Pues a la vez que empecé a competir empecé a trabajar también en los campeonatos para poder pagarlos. Empecé de beach marshall y me gustó mucho el ambiente que había así que en cuanto pude hice el curso de jueces y empecé a juzgar. La verdad es que surgieron, a raíz de esto, muchas oportunidades, he podido estar en el Pantín Classic, en el Grom Search de RipCurl, en el Noroeste Pro, en el campeonato de España, en la liga Siroko

Desde que se introdujeron las prioridades, me he focalizado más en ser juez de prioridades aunque ahora estoy volviendo a juzgar para no perder el hábito.

María Lafuente. Foto: Iago BAZ
María Lafuente. Foto: Iago BAZ

¿Cómo repartes tu tiempo para las sesiones de surf?

Pues ahora en invierno es complicado, porque trabajo de 9 a 6 por eso estoy a favor de quedarnos con el horario de verano o de adaptar las jornadas de trabajo para, al menos, en los meses más desfavorables, poder tener una hora de luz al salir de trabajar. Es por esto que intento sacarle el máximo partido al fin de semana moviéndome a playas según la previsión.
En verano intento echarme todos los días a última hora, esté como esté, incluso si está plato salgo a remar. Todo aporta.

¿Sigues alguna rutina de entrenamiento y de alimentación?

Ahora en invierno me voy a apuntar al gimnasio, que además tiene piscina, e intentaré seguir una rutina de entrenamientos para estar más en forma. Aunque el surf se entrena surfeando, como dije antes, en invierno me resulta imposible surfear entre semana, pero intento hacer algo de deporte siempre, me libera la cabeza y me siento genial al acabar la sesión.

¿Cómo nace tu afición al surf?

Empecé a surfear a los 21 tras pasar un año estudiando en Coruña y viendo a la gente echarse en el Orzán dije, yo también quiero hacer eso! Así que ese verano me pasé mañana y tarde en la playa con Pipo aprendiendo en su escuela. Mereció la pena. Pero después volví a la realidad de estudiar en Madrid por lo que no fue hasta hace 3 años que volví a Galicia y empecé a surfear durante todo el año. Mi afición por long nace de que justo en Madrid el longskate estaba en su momento más álgido y una disciplina derivó a la otra con el inconveniente de que patinando soy goofy y surfeando soy regular, pero como a todo hay que sacarle el lado bueno ahora me estoy dedicando a exprimir el ir de switch y así poder surfear las izquierdas de cara! Una pequeña ventaja 😉

De tu reciente viaje a California, dinos dos olas con las que te quedarías.

No sabría elegir. Sin ser playas bonitas, de eso en Galicia sí que sabemos, tienen todas un encanto especial. Puede haber 200 personas en el agua que coges olas y todo el mundo tiene una sonrisa para dedicarte.
He cogido más olas en un baño en Malibú con 80 personas en el agua que algún día en Patos cuando somos 20 (y ya nos parece que son muchos!) y no es una cuestión de olas, es una cuestión de la actitud en el agua. Están 40 años por delante, tenemos mucho que aprender.

Y después de California, ¿Con qué lugar de mundo te quedas?

Creo que no sabemos apreciar lo que tenemos, yo además ahora que vivo más cerca de Portugal, es casi imposible quedarse un día sin surfear si te mueves un poco y tenemos unas playas preciosas. Lo único que nos falta es más cultura, pero todo llegará.

¿Y una sesión de surf que no olvidas?

Lo bonito de este deporte es que cada ola, cada playa, cada baño, es distinto. Todos tienen algo especial. Pero surfear en Fiji fue muy especial, aunque mi nivel de surf en aquel momento era bastante básico coger olas en medio de la nada, viendo el coral tan cerca, con el agua tan transparente… Fue increíble

¿Alguien a quien sigas o admires?

Sigo a mucha gente muy variada, amar el surf, es amarlo en todas sus modalidades. Me quedo con el estilo de Stephanie Gilmore, el flow que tiene, sobre todo cuando pilla una tabla retro, lo mismo Rob Machado.
De tablón, me encanta lo fácil que lo hace Andy Nieblas y el estilo de Belinda Baggs, muy suave sobre la tabla.

Felicitándose durante el Salinas Internacional Longboard Festival. Foto: Miki Astorga
Felicitándose durante el Salinas Internacional Longboard Festival. Foto: Miki Astorga

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