Habrá un antes y un después en Tokio para el surf y en la vida de muchos de esos valientes que durante décadas han surcado las olas en el más profundo anonimato. A este gremio quiere pertenecer Garazi Sánchez, número 54 del mundo. La surfista de Getxo no oculta su sueño olímpico, uno inimaginable para otras generaciones de surfistas ya retirados y que será una realidad en 2020 para unos pocos elegidos.

 

El surf mira al horizonte y tras las series de olas se divisa, desde el breaking point, los Juegos Olímpicos de Tokio. Una oportunidad única para cambiar la imagen de un deporte repudiado por parte de algunos. Sin duda, Tokio servirá para quitarles la venda de los ojos, para evidenciar su dificultad, para demostrar su exigencia física y mucho más. Paralelamente, se presume como el escaparate perfecto para que Garazi y otros se den a conocer internacionalmente. Ella busca obtener un billete que le abra las puertas de la villa olímpica y le dé la oportunidad de compartir alojamiento con otras mujeres igual de determinantes en sus respectivas disciplinas como Garbiñe Muguruza en el tenis, Carolina Marín en el bádminton o Mireia Belmonte en la natación.

Podría competir junto a Medina y Gilmore

No quiere faltar a la cita, ni perderse la oportunidad de vivir la experiencia al lado de otros rostros más mediáticos como el de Gabriel Medina, en el bando masculino, o el de Stephanie Gilmore, en el femenino. Primeros de la última edición de la WSL Champions Tour, parten en todas las quinielas de bet y apuestas de cara al oro en Tokio, a más de un año vista para el estreno olímpico del surf como deporte. En el caso de Garazi y dentro del surf nacional, pocas pueden hacerle frente, pues estamos ante la actual campeona de España y la persona con más papeletas para formar parte de la delegación española en aguas japonesas. Harina de otro costal es que entre dentro de la lucha por las medallas.

Aficionada al Athletic

A lo largo de su vida, le ha tocado romper clichés. En la infancia, vivió entre balones de fútbol y tablas de surf, y destacó con ambos elementos en los pies, sin importarle la mirada desaprobatoria de esa parte de la sociedad que sigue discriminando a la mujer deportista. Finalmente, se decantó por la segunda de sus pasiones. Declarada seguidora del Athletic Club, disfruta ahora, desde el sofá o en el bar, de los triunfos de su equipo, y no solo del masculino. San Mamés ha mostrado sus mejores galas con las chicas del Athletic también, repitiéndose esa misma estampa en otros campos como en el Wanda Metropolitano, que ostenta la cifra más alta de espectadores en un partido femenino de clubes. Y esa victoria del deporte femenino le llena de alegría, como ha confesado en más de una entrevista.

Gracias al surf, Garazi, como si de Phileas Fogg se tratase, ha viajado alrededor del mundo buscando la ola perfecta fuera de la competición, y esta aventura intercontinental le condujo recientemente hasta las costas de México. Su estilo genuino y fresco sobre la tabla podría ponerlo en práctica en Japón, pero no por pasión sino en el evento deportivo por excelencia. Lo dicho. El surf se subirá al escenario olímpico en el país nipón. ¿Será Garazi una de las artistas invitadas a la fiesta?

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