El inicio de noviembre viene marcado por una festividad pagana muy señalada; el Samaín. No nos referimos a Halloween, aunque es innegable la existencia de un vínculo entre ambas, si no a la celebración celta, que vive un fuerte renacer en Galicia.

El Samaín, o Samhaincomo se conoce originalmente en gaélico, elude directamente al fin del verano y al inicio de un nuevo año. Es una festividad con un fuerte arraigo histórico, que se relaciona también con el momento en el que se recoge la cosecha y se prepara para el inicio de la estación oscura.

En la actualidad somos pocos los que tenemos la oportunidad de plantar y disfrutar de nuestra propia cosecha; sin embargo, a tod@s nos afecta, en mayor o menor medida, la reducción de las horas de luz solar. La realidad es que el sol no solo brilla menos tiempo, si no que lo hace con menos fuerza y, dado la influencia de las estaciones meteorológicas, también en menos ocasiones. Es por eso que el término de estación oscura no resulta nada desacertado.

Pero hay una cuestión en todo este relato que no podemos pasar en alto. ¿cuál es el vínculo con el surf? A alguno quizás le puede sonar forzado, pero nada más lejos de la realidad. La estación oscura y “el inicio de un nuevo año” están muy relacionados con la búsqueda de olas. ¿cómo? Básicamente de dos formas:

Gran diferencia de luz entre el verano e invierno

En concreto, casi cinco horas menos de luz pasamos a tener en tan solo unos meses. Si a mediados de julio gozamos de unas dieciséis horas de luz solar al día, a principios de noviembre éstas se reducen a tan solo once, las cuáles coinciden prácticamente en su totalidad con la jornada laboral de cualquier trabajador a cuenta ajena. En este sentido, tampoco ayuda mucho el cambio de horario invernal sobre el que tanto se debate en los últimos meses.

Inicio de un nuevo año de surf

En términos generales, la llegada del otoño supone el revivir de muchos spots de la geografía española. Los spots menos expuestos de la costa atlántica y cantábrica vuelven a bombear con fuerza, y el Mediterráneo, por su parte, experimenta su gran momento del año.

No cabe duda, por tanto, que para muchos de nosotros, con el inicio de la estación oscura, empieza también el comienzo de un nuevo año de surf. Lleno de días de lluvia, de frío y con muy poca luz, pero también cargado de olas para todos aquellos que estén dispuestos a disfrutarlas.

Foto: Juan M Fischer
Cala Major, en Mallorca. Un spot que revive tras los veranos en calma. Foto: Juan M Fischer

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