¿A quién no le ha pasado? Estar en un tórrido día de verano sentado en una terraza frente al mar,  tomando una cerveza bien fría con amigos, charlando y disfrutando del bullicio propio de esta época…y de repente, al mirar el mar plato, soltar casi como sin querer, como si fuese un error inevitable… “qué ganas tengo de que llegue el invierno”

En ese momento, cuando tus amigos hacen el silencio por un instante y te miran, entre asombrados algunos e indignados los otros, para luego continuar hablando como si aquello que hubieses dicho no hubiese pasado nunca, te das cuenta de que, aunque ya lo intuías, normal del todo no eres.

En el fondo uno se alegra de no ser normal del todo, pues, antes de conocer el surf, la llegada del invierno realmente tenía pocos alicientes por los que alegrarse si lo comparabas con la llegada del verano. Pero eso cambió cuando conociste el surf. Paradójicamente una persona que jamás ha surfeado o a la que el surf le es ajeno tiende a asociar el surf con el verano y todo lo que ello conlleva, surfistas en bañador, calor, gente guapa, en fin, creo que no descubro nada nuevo, es lo que nos vendieron.

Sin embargo invierno y surf pueden parecer a primera vista antónimos por naturaleza. Nada más lejos de la realidad. El surf es un deporte de invierno, es una máxima que todos, tarde o temprano, hemos acabado por asimilar.

Para muchos, los que vivimos en el Mediterráneo sobre todo, el invierno es el que da sentido a nuestra forma de vivir. Es el que rompe el falso mito de que en el Medi no hay olas y los que han estado aquí los saben.

Y del Atlántico, ¿qué decir del invierno allí? Olas para todos y de todos los colores. Paraíso terrenal amigos.

Uno de los primeros swells de calidad que han entrado en el Mediterráneo estos días
Uno de los primeros swells de calidad que han entrado en el Mediterráneo estos días

Nos encontramos en este momento del año esperado por todos, este momento que nos avisa de que lo mejor está empezando ahora. Son solo pequeños detalles que se repiten año a año, la temperatura del agua ya ha bajado un poco, los primeros swells de poniente han hecho su aparición y los bañistas han ido desapareciendo paulatinamente de las playas.

No sabemos lo que nos depararán los próximos meses, pero si sabemos lo que esperamos de ellos. Los sabemos porque cada invierno nos deja en nuestras retinas imágenes e instántaneas que al recordarlas es inevitable sonreir y sentir una leve escalofrío en el cuerpo, esos momentos vividos, únicos e irrepetibles, gracias al surf. Y al invierno.

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