Bruce Gold llegó a Jeffrey’s Bay, en Sudáfrica, cuando tenía 20 años. Su amor por las olas le condujo a dejar su trabajo y su hogar para vivir en la playa, surfeando todos los días. Han pasado casi 40 años y Bruce continúa en el mismo lugar, dedicándose con la misma pasión de su juventud al surf.

“El último de los grandes hippies del surf” es el nombre en español del documental del realizador Anders Melchior acerca de la vida de Bruce Gold. En el video Bruce muestra su vida de surfo sin hogar al tiempo que habla de su pasado.

Bruce lo cuenta así: “Después de terminar la escuela (secundaria) teníamos que unirnos a la policía o al ejército. Por tres años fui policía. Tendré un auto. Me puedo permitir una esposa. Me darán una casa y todo. Con suerte. Y continué surfeando, y me di cuenta que no surfeaba lo suficiente. ¡Tenía que liberarme!”

Renunció a su trabajo y se mudó a Jeffrey’s Bay con apenas 20 años junto a un pequeño grupo de surfers hippies. El lugar aún no era tan popular entre los surfers de todo el mundo como lo es ahora. Por su parte Bruce no ha cambiado, desde entonces sobrevive sin un trabajo. Él mismo dice que incluso vendía conchas o intercambiaba cosas.

Entre sus pocas posesiones están sus tablas de surf y una caja con las cosas de su amigo y compañero Miki Dora, con quien vivió varios años. Con el pasar del tiempo se ha convertido en una leyenda y es muy querido por los residentes locales. Sin embargo, lejos de lo que se puede creer, la suya no es una vida fácil.

“He estado a menudo sin un lugar para quedarme. Me he quedado en las dunas. Cuando llueve, no es muy divertido”, indica. Mas no se arrepiente y se mantiene viviendo tal como escogió tiempo atrás. “Es difícil ser un vagabundo, pero tiene sus recompensas”.

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