Una de las prácticas base en yoga es el pranayama, un conjunto de técnicas de respiración cuya finalidad es manejar el prana (nuestra energía vital) a voluntad, en función de hacia qué estado deseemos llevar nuestro cuerpo y nuestra mente.
La respiración es el punto de encuentro y equilibrio entre el cuerpo y la mente. Regulando la respiración influimos en nosotros mismos, así que vamos a aprovecharla y a ponerla en práctica antes de entrar al agua.
Esta es una de las técnicas más sencillas de pranayama, enfocada a calmar nuestro cuerpo/mente.

SAMAVRITTI PRANAYAMA (RESPIRACIÓN CUADRADA)

Este pranayama es uno de los más sencillos, e igual de fácil como poderoso, es equilibrio en sí mismo!
Oxigena el cuerpo, oxigena la sangre y potencia la musculatura respiratoria a la vez que nuestra sangre. Consiste, sencillamente, en equilibrar las cuatro fases de la respiración (inspirar/retener en lleno/espirar/retener en vacío) haciendo que todas duren el mismo tiempo.

Nos sentaremos con la espalda erguida.
Con nuestra postura ya asentada, cerraremos los ojos y realizaremos respiraciones profundas durante un par de minutos, sin intentar influir en nuestra propia respiración.
Tras la última exhalación, inspiraremos por la nariz contando mentalmente hasta cinco, retendremos en lleno contando hasta cinco, exhalaremos por la nariz contando hasta cinco y retendremos en vacío contando de nuevo hasta cinco. Repetiremos este tipo de respiración durante varios minutos.
Si tras la retención en vacío sentimos una necesidad demasiado urgente de inhalar bajamos el intervalo de tiempo. No vale hacer trampa y contar más rápido o más despacio según lo cómodos que nos encontremos, así que si cuesta en exceso bajaremos el número, de la misma forma que lo subiremos si creemos que podemos estar cómodos un número más arriba.

Inspira y Namasté!


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