Semana caliente en lo que a repercusión mediática se refiere, con motivo de la instauración del Canon en el litoral asturiano. Acostumbrados a no salir en la prensa, a excepción de cuando sucede un accidente o como noticia de cierre en los noticiarios. La posibilidad del cobro de un impuesto por ejercer la enseñanza del Surf, ha generado muchas noticias en los medios más importantes de la región y ha hecho que se abra un debate en todos los frentes. Usuarios, empresarios del sector…

El canon, no es algo nuevo, ya se empezó a utilizar en la provincia gallega de A Coruña. Las playas de Soesto y Rezo fueron las primeras en sufrir en sus carnes este impuesto. Las Escuelas galegas pagan unos 200€/mes por poder dar clase. A esta cantidad, habría que sumarle otros 100€/mes que los ayuntamientos pueden cargar.

Como bien sabéis los arenales pertenecen a Costas y los paseos marítimos corresponden a los Ayuntamientos, con lo cual ambas administraciones, se beneficiarían de este diezmo.

Como hemos comentado en otras ocasiones, en España se dan situaciones tan dispares, como en unas regiones quien rige la normativa para poder dar enseñanza de Surf, es la Federación deportiva y en otras comunidades es Turismo, con lo que la regulación en apenas 10 kilómetros puede ser totalmente diferente.

En el caso de Asturias, las competencias corresponden a Turismo, dentro del apartado Turismo Activo. Esta entidad es la que vela por la Seguridad y el bien hacer de las empresas del ramo, relegando a la Federación autonómica a un segundo plano, quedando a estos últimos las competencias de Formación y cuidado del Deporte Base.

Esta falta de “poder de decisión” por parte de la Federación, ha extrañado a varios empresarios del Sector, que no entienden que la Asturiana haya sido llamada, a la mesa de negociación con el Principado sobre el Canon.

Las Escuelas se han dejado oír, también, en diferentes medios. Pelayo Suarez de Horizonte Surf, comentaba que el ejemplo gallego haría que mermaran considerablemente sus ingresos, en un negocio que apenas tiene 4 meses de duración al año. Este impuesto podría suponer un incremento del precio del Servicio que se ofrece y por ende un perjuicio para el usuario.

Paulino Rodriguez de Escuela de Surf las Dunas, pionero de los Surfcamp de Salinas desde hace 8 años, tenía una visión diferente. Paulino opinaba que la implantación de un Canon debería redundar en un beneficio para el Sector. Señalización de las playas, mejora de los profesionales del sector, con cursos de primeros auxilios o salvamento para los instructores de Surf, venta de la marca Salinas como referente turístico en mercados nacionales e internacionales y protección contra empresas “Piratas” que hacen mucho daño al sector, con precios inferiores y que dan mala calidad a los clientes

Sea como sea, instaurar el Canon o no, el Surf necesita una regulación a nivel nacional. Esta semana volvíamos a ver como en una playa del mediterráneo, la Policía Local echaba del agua a los surfistas. En Barcelona, se sigue persiguiendo a los surfistas, con imposición de elevadas multas por la práctica de su deporte.

Guardia Urbana de Barcelona echa a los Surfers del Agua

Cada comunidad es un mundo, y cada Ayuntamiento también. Esto hace que emprender un negocio en el Surf suponga una aventura de riesgo, para los intrépidos valientes que deciden “ganarse el pan” dando clases de Surf


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