La vida del vasco Patxi Oliden ha estado vinculada al mar desde siempre, Patxi nació en Orio (Guipúzcoa) en 1923 y con solo dos años se quedó huérfano de padre. El 11 de mayo de 1925, el pequeño buque pesquero Goizeko Izarra, con cuatro pescadores a bordo, se hizo a la mar por la mañana. Al anochecer, de retorno, al entrar el barco repleto de pescado en la ría, una ola cogió a la embarcación de través y la hundió. Dos de los arrantzales, los jóvenes Laureano Oliden, padre de Patxi, de 35 años e Ignacio Mancisidor de 30 se quedaron a merced de las olas y murieron.

A mediados de los años 60 Patxi tenía un taller de reparación de barcos y un día observó a varios surfistas extranjeros en las olas de la playa de Orio y se quedó maravillado con el surf. Empieza a darle vueltas a la idea de hacer tablas a un precio asequible a todos los jóvenes, ya que el elevado precio de las tablas (8000 pesetas) lo convertía en un deporte elitista.

“yo no quería que el surf fuera un deporte aristocrático. Quería que fuera un deporte al alcance de cualquier bolsillo. Y un día pensé: ¿Y si yo empezara a fabricar tablas?”

Y finalmente dio el paso cuando abandonó su taller de reparación de barcos después de sufrir varios impagos.

Paseando por la Calle Mayor de San Sebastián vio una tabla de surf en un tienda de efectos navales, la compró con la idea de copiarla y comenzar a fabricarlas, y así fue como arrancó su pequeño taller de la calle Eusko Gudari de Orio.

Sin saber apenas nada de la construcción de las tablas pero si algo de sus materiales se aventuró a su construcción de manera autodidacta. Nacía así el taller de las Itxas Tresna (herramientas de mar) a finales de los años 60.

Cómo tenía práctica con el poliéster por su trabajo con las embarcaciones, sus primeros modelos eran tablas de surf hechas con moldes y huecas, estas primeras tablas no daban un buen resultado. Pero un grupo de jóvenes que ya compraban sus tablas por aquel entonces y visitaban su taller con asiduidad, le animaron a utilizar foam.

Compró foam y probó. Su primera tabla le costó seis horas y media solo darle forma, y aun le quedaba todo el resto del proceso. Con la práctica era capaz de hacer seis tablas por semana.

Buscó lugares donde venderlas, tiendas de deportes, grandes superficies.. pero el elevado precio que ponían los intermediarios no le hacía ninguna gracia, por lo que decidió venderlas directamente desde el taller, para evitar esos márgenes elevados.

Patxi vendió en mano la mayoría de las tablas de surf que hizo. Las vendía en su taller. Recién hechas para que los chavales del pueblo pudieran tener tablas.

Itxas Tresna, de la colección de tablas de Enrique Artero (Foto: Océano Surf Club)
Itxas Tresna, de la colección de tablas de Enrique Artero (Foto: Océano Surf Club)

En 1978, le llamaron de la Escuela Profesional de Zubieta (Guipúzcoa) para impartir clases de taller y dejó de fabricar tablas de surf.

Cerró así el primer taller de fabricación de tablas de surf de España, y posiblemente de Europa.

El siguiente pequeño reportaje es un “remake” del que se hizo para el Surfilm Festival. Realizado por Garmendia Audiovisuals aprovechando la llegada de la exposición ItxasTresna a Orio.

 

Taller de Patxi. Fuente: http://www.surfilmfestibal.com

La vida del vasco Patxi ‘Danbolin’, como se le conoce, está repleta de trabajo y emprendimiento, shaper, mecánico, constructor de barcos, experto en micología y mitología, profesor de la Escuela Profesional, organista de la iglesia parroquial y hasta compositor de música por ordenador con más de 2.600 obras propias…

Zorionak Patxi!

Patxi en su taller. Foto: SURFERS´ BLOOD © PATRICK TREFZ. Fuente:surfilmfestibal.com
Elefantes y Gaviotas

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