Hace pocos años, se podía ver en los campos de fútbol, pancartas, camisetas y demás con la frase “Odio al Fútbol Moderno”, muchos nos dábamos vueltas a la cabeza y pensábamos, “¿Pero quien puede odiar al fútbol?”. No era un odio al deporte, sino a lo que se había convertido, un negocio.

Dicen los que más saben de esto, que ese cambio sucedió en 1994 cuando una de las grandes marcas deportivas estadounidense, que siempre había estado pendiente de otros deportes mayoritarios, como el baloncesto, se metió de lleno con el Fútbol, Soccer para ellos hasta entonces. Y no lejos de hacer una gran campaña de publicidad, utilizaron a la gran potencia Brasil para entrar de lleno en el mundo del Deporte Rey. Desde ese momento, el Fútbol como lo habíamos conocido, cambio. Los equipos se convirtieron en Franquicias, las Ligas en negocios, los partidos estaban más pendientes del Share y de los países donde compraban los derechos que de los propios aficionados locales.

Un día sin darte cuenta, saliste del agua y todo había cambiado. El Surf se ha convertido en reclamo publicitario, utilizado por grandes compañías, de todos los ámbitos, que tratan de darnos a entender que, haciendo Surf, eres más libre, más joven, más independiente… más guay.

Hemos pasado de ser hippies, viajeros en busca de olas desconocidas, a ser parte de un producto comercial. Las marcas son ahora reclamos publicitarios, casi todos hemos vestido alguna prenda, de las grandes marcas de Surf, sin haber visto, muchos de ellos una ola o haber sentido la arena en sus pies. Las marcas han abandonado las playas, sólo buscan modelos para vender sus productos, si no eres guapo o guapa, si no tienes un cuerpo perfecto, no les interesas.

Los neoprenos tienen tantas pegatinas de tecnologías que no conocemos que no sabes si vas al mar o si vas al espacio. La mayoría de tablas vienen en contenedores desde mares muy lejanos, fabricadas en máquinas de pre Shape, es como si la obra de George Orwell “1984” se hubiera apoderado del Surf.

Y de repente, esperando la siguiente ola, te das cuenta, que te importa una mierda, si tu neopreno es de tal o cuál marca, si sigues la tendencia del mercado y que da igual que si el paso de los años, ha dejado unos kilos de más en tu cuerpo.

Ese nunca fue tu objetivo, no vas a salir en las competiciones de Surf mercantilista, donde ahora hay más publicidad que olas. Ni si quiera te planteas ir a las competiciones locales.

No te hace falta un reloj que te diga la velocidad que alcanzas ni una cámara de acción que grabe todo lo que pasa en él agua para subir a las redes sociales.

Sólo quieres coger la siguiente ola, con tus amigos, como siempre ha sido. Salir de agua con una sonrisa, y que una cerveza sea tu mejor consejera.

Odio al Surf moderno, tal en lo que se ha convertido. Pero se, que en muchos de los corazones de viejos y jóvenes surferos, queda un pizca de “esencia” de pureza de amor por lo que han practicado durante muchos años, y se que entonces, no todo esta perdido.

Algún día, la moda del Surf, habrá pasado y sólo los que de verdad quisieron disfrutar del Surf llenaran las playas. Hasta ese momento los románticos seguirán luchando día a día por mantener la esencia.


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