La izquierda de Raglan, Nueva Zelanda...
La izquierda de Raglan, Nueva Zelanda…

Un viaje común y corriente de surf por Nueva Zelanda derivó en la toma de conciencia acerca de los riesgos de la minería submarina, una técnica de extracción relativamente reciente que tiene lugar en las profundidades del fondo marino…

minería submarina
‘PAREN LA MINERÍA SUBMARINA’, ‘NO ROBEN NUESTRA ARENA’, ‘KIWIS CONTRA LA MINERÍA SUBMARINA’ fueron algunos de los carteles que Damian vio durante su viaje por Nueva Zelanda.

Al igual que tantos otros, Damian partió rumbo a Raglan para experimentar una de las mejores izquierdas de Nueva Zelanda. Pero allí, además de disfrutar sus paradisíacas olas, descubrió que no todo lo que brilla es oro.

O sí y quizá por ello aún hoy, entrando al 2017, continúen existiendo iniciativas que ponen en severos riesgos los siempre preciados y sagrados recursos de la naturaleza.

Después de nuestra primera sesión de surf, fuimos a dar un paseo por el pueblo y nos encontramos con una realidad familiar para los, aproximadamente, 5000 habitantes del lugar pero algo totalmente ajeno para nosotros. Todo su hermoso litoral está en peligro de desaparecer y por un motivo que no conocíamos hasta entonces”, señala Damian desde su web el big monday.

En ese pueblo vio carteles de advertencia y conoció a Phil McCabe, director desde 2012 de la organización Kiwis Against Seabed Mining (KASM).

Nacida en 2005 como contrataque a los múltiples proyectos de prospección por parte de empresas mineras de la zona sur de Taranki, Kiwis Against Seabed Mining continúa en su cruzada de alertar a todos sobre el posible impacto de la minería submarina en el ecosistema marino, peligrando el hábitat de especies como la ballena azul o el delfin de Maui.

Infografía de Green Peace, donde se sintetizan los posibles impactos de la minería submarina...
Infografía de Green Peace, donde se sintetizan los posibles impactos de la minería submarina…

Antes que nada, las montañas son sagradas para los indígenas, los Maoríes. Entonces la arena de la montaña Taranaki también es sagrada y no debería ser usada. Pero más allá de eso, el asunto de la minería marina es ofensivo para todos los seres humanos y para nuestra conexión con la naturaleza. Están dragando un área enorme y aniquilando toda su vida. Eso no se rellena solo en una noche”, explica Phil McCabe.

Todos los indicadores medioambientales muestran que los océanos están en declive. Y estamos hablando en 2016 -seres humanos desarrollados- sobre introducir en el mar una actividad que nunca hemos hecho antes. ¿En qué estamos pensando? Deberíamos estar haciendo leyes más amplias sobre reciclaje. Deberíamos estar escribiendo leyes para hacer más eficiente nuestro estilo de vida y sacar los recursos de nuestros vertederos urbanos. Necesitamos parar de destruir los recursos naturales, que es lo que estuvimos haciendo este último siglo”, cuestiona y con razón.

"¿Minería submarina o Ballena Azul? Cuál elegirías?". Foto: Web KASM
“¿Minería submarina o Ballena Azul? Cuál elegirías?”.
Foto: Web KASM

Pero lejos de cruzar los brazos, se le ocurrió hace ya unos años comenzar a recorrer en bicicleta toda la franja costera amenazada por esta práctica minera, acompañado de su familia y del free surfer australiano Dave Rastovich, quien fue remando en kayak. ¿El fin? Concientizar e implicar aún más a toda la comunidad costera.

En todo este proceso, “uno de mis momentos favoritos fue cuando la comunidad Maorí se unió a la causa”, destaca Phil. “Hicimos una petición para solicitar una moratoria en la minería sobre el lecho marino. Le dije a la comunidad Maorí más cercana a la costa nuestra idea y que la llevaríamos en 10 días a Wellington. Al día siguiente, me llamaron y me dijeron que ellos también iban. Llenaron 2 buses, fue fenomenal. Todos los canales de televisión estaban allí para mostrarlo. Los Maoríes hicieron su famoso Haka y hasta los políticos salieron a la calle para verlo. Fue realmente grandioso ver a tantos grupos diversos involucrados en la misma causa.”

Esa vez su acción surtió efecto y la Agencia de Protección Medioambiental rechazó la solicitud de licencia pedido por Trans Tasman Resources en 2014, aunque la compañía ya ha solicitado un permiso de similares características.

Precisamente, en 2014 la amenaza de la explotación minera submarina llegó a Papúa Nueva Guinea de la mano de una empresa canadiense y sus planes de operaciones mineras en el suelo marino.

Nosotros ya los vencimos una vez, y estoy seguro que podemos vencerlos de nuevo. Pero yo creo que, más allá de los Kiwis, este es un problema mundial. Todas las naciones costeras de la tierra corren el riesgo de la minería submarina, pero todavía no ha empezado. Esta es una práctica que, actualmente, tenemos la chance de detener. Y nosotros, en Nueva Zelanda, ya empezamos a mostrar que esta práctica es inaceptable.

El océano cubre dos terceras partes de nuestro planeta y hay un montón de cosas allí. ¿Quiénes son las partes interesadas en las aguas internacionales?. Aquí, nosotros, luchamos todos juntos, los pescadores, los surfistas, los Maoríes y toda la comunidad costera. Pero las aguas internacionales no pertenecen a nadie. ¿Cómo hacemos para que ellos, en el medio del océano, sean visibles? ¿Cómo mostramos el problema a la gente? Porque esta es una amenaza que le debe concernir a todos los seres humanos de la tierra… Yo creo que todos los países necesitan un KASM.”

KASM invita a firmar para intentar aplazar actividades vinculadas a la la minería submarina, hasta no tener plenamente claros sus riesgos e impactos…

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