El plástico se ha convertido en un elemento indispensable e imprescindible en las sociedades occidentales. Los consumidores, a nivel general, lo asocian con valores positivos, ya que: es considerado un producto higiénico, práctico y, en la gran mayoría de ocasiones, inofensivo. Además, posee unas características que promueven su utilización: fabricación barata, múltiples usos y gran durabilidad en el tiempo.

¿Realmente vivimos en un planeta de plástico?

Distinguir entre usos

Precisamente, estas características que tanto favorecen la continua utilización del plástico son, las que, a su vez, lo convierten en un material tan dañino para el medio ambiente. El plástico, como hemos comentado anteriormente, tiene una enorme durabilidad. Es innegable que hay una demanda de productos duraderos, aplicados a sectores como la construcción, la automoción o las tecnologías. Sin embargo, como consumidores, nuestra responsabilidad debería residir en la distinción de los usos. ¿Necesito un recipiente de plástico para calentar la comida? Tengo que comprar un litro de leche, ¿tiene que ser el recipiente necesariamente de plástico?

Es decir, ¿necesito plástico para mis quehaceres diarios? Según Greenpeace: “La mayor parte de los plásticos se emplean en la fabricación de envases, es decir, en productos de un solo uso. En concreto en Europa la demanda de plásticos para envases fue del 39% en 2013, y en España ascendió al 45%”Se trata pues, de pensar antes de actuar. Es nuestra responsabilidad para con el entorno.

¿Un mar lleno de plástico?

Desgraciadamente esta es la tendencia. Según la misma ONG, “el 80% de los residuos marinos proviene de tierra. Solo en España en 2015 se recogieron una media de 320 objetos de basura por cada 100 m de playa en aquellas playas muestreadas, siendo el 75% de ellos objetos de plástico. Cada día se abandonan 30 millones de latas y botellas en España, que pasan a contaminar nuestro entorno terrestre, costero y marino.” Es una de las consecuencias de la producción inasumible y continuada de plástico, que, tal y como hacíamos mención en el pasado, derivará en una existencia estimada de 500 millones de toneladas de plástico en 2020.

Una de las especies más amenazas son las tortugas, que  confunden con frecuencia los plásticos con medusas, su alimento natural.
Una de las especies más amenazas son las tortugas, que confunden con frecuencia los plásticos con medusas, su alimento natural.

Los investigadores científicos Chris Tyree y Dan Morrison, autores de Invisibles: The plastic inside us van más allá y afirman que “el plástico es todo menos indestructible. Se va descomponiendo en piezas cada vez más pequeñas, incluso en partículas a escala nanométrica”. 

De este modo el plástico termina llegando al mar por multitud de vías: A través de los sistemas de drenaje de aguas en zonas urbanas; por el agua que fluye por los vertederos; los vertidos de basura deliberados; residuos abandonados; vertidos accidentales de los barcos o mediante los afluentes de las estaciones depuradoras y plantas de tratamiento de aguas residuales.

La cultura surf, cada vez más concienciada con la problemática del plástico

Es digno de elogiar y mencionar como, desde medios, organizaciones o simplemente personas de forma individual, todas ellas relacionadas con el surf, se hace una gran labor de concienciación sobre esta problemática. Sin duda es una cuestión que nos afecta a todos y todas, pero que, como surfistas y personas que estamos mucho tiempo en contacto con el mar, tenemos quizás más presente en nuestro día a día.

Un surfista y activista de Surfers Against Sewage en una playa rodeada de basura. Foto: Pinterest
Un surfista y activista de Surfers Against Sewage en una playa rodeada de basura. Foto: Pinterest

A nivel internacional está la Surfrider Foundation, la cual publica habitualmente estudios sobre la repercusión de la acción humana sobre el entorno marino; la coalición Save the Waves, que defiende costas en peligro por polución mediante su programa Endangered Waves. Surfers against Sewage, Plastic Oceans, Save Our Seas, la fundación Marisla o la iniciativa 1% for the planet, liderada por Ives Chouinard, fundador de Patagonia, son alguna de las importantes iniciativas que se desarrollan en este ámbito.

A un nivel más cercano nos encontramos con algunas propuestas como Paseo del Plástico, Coge 3, Surf and Clean, Yo amo mi playa, Agüita con el plástico, la Limpieza de playas de Directemar en Chile o la Liga del Mar y su causa sin azul no hay verdeen Argentina. Son solo unas pocas entre el gran abanico de iniciativas existentes, lo cual es un indicativo muy positivo de que algo se está haciendo bien.

A nivel de medios, es necesario mencionar también la tarea de compañeros como los de Surfing Latino, mediante los cuales conocimos la iniciativa de la Liga del Mar, o Surfer Rule, los cuales dedican con frecuencia artículos relacionadosa a la preservación de los océanos. Uno de los que más nos gustó recientemente fue el de Clean Ocean: Un niño y su gran idea.

Hay mucho por hacer para reducir las consecuencias de este gran problema y, desgraciadamente, no depende de decisiones locales. No obstante, es alentador ver como cada vez hay más personas concienciadas, dispuestas a cambiar sus hábitos por un futuro con menos plásticos.

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