• Los datos recogidos por el satélite Sentinel-3 de la ESA serán combinados con las medidas obtenidas en el mar gracias a tablas de surf.
  • Las mediciones son registradas por la quilla SmartFin.
  • El objetivo principal es controlar el cambio climático marino.

Los satélites de la ESA (Agencia Espacial Europea) están siendo utilizados para el estudio del mar y sus costas.

Bob Brewin, surfista y experto en detección remota del Laboratorio Marino de Plymouth, es el pionero de esta idea, conocedor de la cantidad de gente que acude a surfear diariamente por toda Europa, vio una gran oportunidad para medir la temperatura de la superficie del mar y cruzar los datos con los del satélite europeo Sentinel-3.

En el Reino Unido se estima que los surfistas pueden captar cuarenta millones de mediciones de la temperatura de la superficie del mar al año.

“El sueño es tener surfistas, y no solo surfistas, sino también regatistas, windsurfistas, buceadores, que entran y salen regularmente del océano para divertirse; equipados con este tipo de tecnología. Pueden medir factores importantes como la temperatura, datos que podemos usar sinérgicamente para mejorar de verdad el conjunto de datos satelitales”.

En dispositivo llamado SmartFin consiste en una quilla que dispone de sensor de temperatura, un dispositivo GPS, un sensor de movimiento y tecnología Bluetooth para transferir los datos de temperatura y movimiento de la aleta al teléfono móvil.

Esta increíble idea, unida a la gran mayoría de la comunidad surfera, sensible con la problemática medioambiental, servirá para que sea un éxito esta medición para la Agencia Espacial Europea. Esperemos que pronto nuestra costa se llene de SmartFins colaborando con estas mediciones.

 

La misión

La organización de investigación francesa Ifremer, utiliza los datos registrados desde el satélite cruzados con sus propias medidas de temperatura o salinidad para estudiar las algas de las aguas de Normandía (noroeste de Francia).

Imagen: ESA–S. Corvaja
Imagen: ESA–S. Corvaja

Esta misión se reforzará este mes por otro satélite, el Sentinel-3B, que se lanzará al espacio el 25 de abril, lo que permitirá obtener datos de igual calidad pero con mucha mayor frecuencia que la que se consigue con un solo artefacto. Los dos satélites viajarán sincronizados con 30 segundos de diferencia para verificar su precisión.

Ambos forman parte del programa Copérnico, una iniciativa liderada por la Comisión Europea y la ESA que pretende observar de forma continuada el planeta y proporcionar datos para mejorar la gestión del medio ambiente, comprender y mitigar los efectos del cambio climático y garantizar la seguridad.

Esta tercera versión de los Sentinel presta especial atención a los océanos, midiendo la altura, temperatura y color de la superficie, así como el espesor de las bloques de hielo.

Satélites al servicio de la humanidad

La flota de satélites Sentinel ha sido diseñada para obtener la gran cantidad de datos e imágenes en los que se basar el programa europeo Copérnico. Esta iniciativa para monitorizar el planeta – la mayor de la historia – está revolucionando la forma de gestionar nuestro entorno, ayudándonos a comprender mejor y hacer frente a los efectos del cambio climático, y así salvaguardar nuestras vidas cotidianas.

Si deseas conocer más detalles, consulta el artículo de la ESA:
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