El Gobierno autonómico de las Islas Baleares ha aprobado recientemente una legislación pionera en Europa, mediante la cual se pretende proteger los 650 km2 de posidonia marina existentes en este territorio.

“Un día muy importante para las Islas Baleares”

Así calificaba este hecho el Consejero de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca de la comunidad balear, el señor Vicenç Vidal, que recalcaba la singularidad de un territorio en el cual “se encuentra el 50% de la posidonia que hay en las costas españolas”.

Mediante este decreto, pionero en Europa, se procura la protección de una planta fanerógama marina, endémica del Mar Mediterráneo, cuyo valor biológico es extraordinario.

Pero, ¿qué hace de la posidonia un elemento tan especial?

La posidonia se trata de la vegetación marina más extendida en los fondos litorales de las Islas Baleares. Se sitúa entre los 0 y los 35 metros de profundidad, aunque puede superarlos, como es en el caso del Parque Nacional Marítimo Terrestre del Archipiélago de Cabrera, donde habita en profundidades próximas a los 45 metros.

Praderas de posidonia en el Mar Balear
Praderas de posidonia en el Mar Balear

Dentro de los ecosistemas marinos del Mediterráneo, la posidonia juega un papel vital, ya que es el hábitat de muchos de los organismos animales y vegetales que encuentran en ella su alimento y protección. Además, ejerce una labor fundamental en la protección de la línea costera de la erosión, gracias a que queda depositada de forma natural en las costa configurando una barrera natural. Finalmente, hay que mencionar el alto grado de correlación que tienen la salud de las praderas posidónicas y la calidad de las aguas marinas costeras, siendo la posidonia un buen bioindicador en este aspecto.

¿Qué pretende regular esta nueva ley?

El ámbito de actuación del decreto será el relacionado con todo aquello que pueda poner en peligro a la posidonia: la pesca de arrastre, las extracciones de áridos, el vertido de materiales dragados y el fondeo incontrolado quedarán prohibidos. Asimismo, dentro de este régimen se incluirán las instalaciones de acuicultura de nueva construcción y todas aquellas obras en las que la tramitación ambiental correspondiente determine que puedan tener efectos negativos sobre la posidonia.
El decreto también establece que la Conselleria deberá cartografiar las praderas de posidonia existentes en el ámbito de las Islas Baleares, de acuerdo con la mejor información técnica y científica disponible. Estas delimitaciones cartográficas y su posterior catalogación serán incorporadas a sistemas de información accesibles a los navegantes y al público en general, así como a las cartas náuticas.

Otras actuaciones serán la creación de un órgano colegiado bajo el nombre de Comité Posidonia o la creación también del Fondo Posidonia, que canalizará las aportaciones relacionadas con la preservación de la especie. Además, se establece la continuación en la tarea informativa y de concienciación.

Posidonia muerta actuando como barrera natural en una playa de las Islas Baleares.
Posidonia muerta actuando como barrera natural en una playa de las Islas Baleares.

El tratamiento de los restos de la posidonia, un punto siempre polémico

La nueva ley también regulará el uso que debe hacerse de los restos de posidonia. Y este es, seguramente, el punto que genera más controversia entre la población. Los restos de posidonia muerta suelen generar un cierto rechazo en la gran mayoría de bañistas, por su textura y olor. Sin embargo, tal y comentábamos antes, estos restos son una defensa natural de las playas, ya que evitan la erosión de las costas.

De este modo, lo que establece el nuevo decreto es una distinción de tres tipos de playas:

  • Playas naturales sin servicios: Prohibida la retirada, posesión, transporte y uso de restos de posidonia muerta en las playas naturales sin servicios, a excepción de las prácticas destinadas a usos tradicionales y con métodos manuales.
  • Playas naturales con servicios: Aquí la extracción si se puede autorizar, siempre que se determine el método y las zonas, de acuerdo con las características ambientales y geomorfológicas del lugar.
  • Playas urbanas: Por razones socioeconómicas, en este supuesto se permite su retirada siguiendo el manual de buenas prácticas que recoge el mismo decreto.

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