Solemos huir de calificativos del tipo “épico, mítico o histórico”. No porque no nos gusten, si no porque en los últimos tiempos se escuchan con tanta frecuencia que al final uno no sabe realmente qué es y qué no es merecedor de semejante adjetivo. Sin embargo, lo acontecido este fin de semana en Fiji no deja lugar a dudas, las sesiones del 26 y 27 de mayo en Cloudbreak pasarán a la historia como una de las mejores y más grandes vividas en el lugar.

En la memoria reciente aún teníamos el famoso “código rojo” de 2012, que coincidió además en tiempo con el Volcom Fiji Pro. Si el swell de este fin de semana superó en tamaño al de 2012 es algo que queda a la interpretación personal de cada uno. No obstante, sí hay una circunstancia en la que parece haber unanimidad; a diferencia de ese swell, en esta ocasión la preparación y el equipamiento fue mucho mayor, tal y como hizo referencia el fotógrafo Todd Glaser en un reciente artículo de la revista Surfer. En este sentido cabe destacar el papel de los jet skis, sin los que hubiese sido imposible surfear, por ejemplo, una ola tan espectacular como la que cogió el chileno Ramón Navarro.

Y es que si ha habido un nombres que ha destacado sobre los demás durante este fin de semana, ese ha sido Ramón Navarro. Él ha sido quien ha cogido la mayor “bomba” de todas, una ola que el propio surfista no dudó en calificar como “la mejor ola de mi vida”. Incluso Kelly Slater, que siempre está donde tiene que estar, no dudó en alabar la gesta del chileno y la magnitud de lo vivido en Fiji: “El día de hoy será siempre recordado. Ha sido un honor poder estar presente para ver hacer esto al océano. No hay mejor ola en este planeta que Cloudbreak. […] Esto es como cuando el hombre pisó la luna…mañana la gente dirá que no ocurrió.”  


Foto de portada: Todd Glaser

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