• Un reciente estudio de Greenpeace pone de manifiesto la gravedad de la problemática del plástico en el Mar Mediterráneo.
  • El Plan de Acción de Economía Circular europeo ha obtenido una rápida respuesta por parte de algunas Comunidades Autónomas, como la balear y la valenciana.

El Mar Mediterráneo es uno de los mares más contaminados del mundo. Es la principal conclusión que se extrae del informe elaborado por la ONG Greenpeace “Un Mediterráneo lleno de plástico.”

El estudio, redactado durante el verano pasado, pone en relieve datos muy preocupantes, como el hecho de que entre el 21% y el 54% de todos los fragmentos de microplásticos en el mundo se encuentran en la cuenca mediterránea. Además, este mar acumula la misma densidad de plásticos que las denominadas “sopas de plástico” del Océano Pacífico, es decir, una pieza de plástico por cada 4m2.

Tampoco son nada alentadoras cifras como las siguientes:

  • El 96% de las muestras de basura marina en la superficie del Mediterráneo son plásticos.
  • El 72% de la basura recogida en las playas españolas del Mediterráneo es plástico.
  • Se ha encontrado plástico en todas las zonas marinas del Mediterráneo: playas, costas rocosas, en la columna de agua y en el fondo marino, hasta profundidades de 3.000 metros.
  • El 97,3% de la basura ingerida por la tortuga boba en el Mediterráneo es plástico.

El Plan de Acción Europeo de Economía Circular. ¿Cambio en las reglas de juego?

Una de las principales demandas que lanzaba la ONG tras el informe era la necesidad de un cambio de modelo a nivel estructural. Según Elvira Jiménez, responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace, “el problema de los plásticos es tan grande y extenso que no basta solo con reciclar. Hay que cerrar el grifo del plástico y optar fuertemente por la reducción y reutilización“. A lo que añadía: “La responsabilidad no pasa solo por los consumidores. Las empresas que producen estos productos y los políticos que legislan a estas empresas deben actuar y apostar por la innovación y las alternativas”.

Por aquel entonces, la Unión Europea estaba inmersa en la revisión de las directivas relacionadas con los residuos, incluidos los plásticos. La respuesta definitiva del organismo europeo llegaba a principios de este 2018, con la publicación de su Plan de Acción de Economía Circular.

En lo que pretende ser una primera estrategia de transición hacia una economía más sostenible, las principales directrices que se establecen mediante este Plan son las siguientes:

  • Todos los envases de plástico del mercado de la UE tendrán que ser reciclables para el año 2030.
  • Reducción del consumo de plásticos de un solo uso.
  • Restricción del uso intencional de microplásticos.
  • Creación de nuevas oportunidades de inversión y empleo a través de la transformación, producción, uso y reciclaje de los productos de la UE.

Enlace al Comunicado de prensa oficial de la Comisión Europea

Un pequeño espacio de una playa de Mallorca llena de residuos plásticos. Foto© Bernadette Weikl / Greenpeace
Un pequeño espacio de una playa de Mallorca llena de residuos plásticos. Foto© Bernadette Weikl / Greenpeace

Baleares y Comunidad Valenciana marcan el camino en la zona mediterránea

Para grata sorpresa, este cambio de estrategia a nivel europeo ha tenido una rápida respuesta en algunos territorios de nuestro pais. Una muestra de ello es el Govern de las Islas Baleares, que no ha tardado en marcar una nueva hoja de ruta: Un proyecto de ley que prohibirá la comercialización de productos plásticos desechables antes de 2020. Es decir, todos aquellos productos que, pese a que su vida útil se reduce a un solo uso, permanecen en el entorno natural décadas y décadas (en el mejor de los casos), lo que conlleva un daño terrible para la fauna y flora que allí habita.

Señalados quedan, pues, los productos del estilo de las pajitas, bastoncillos para los oídos, cuchillas de afeitar, cartuchos de impresora, vajillas de plástico, palos de caramelo, cápsulas de café o mecheros; Productos que, además, suelen copar la lista de los residuos más frecuentes encontrados en los mares.

Pero el ejecutivo balear va más allá. Y es que, para antes del año 2030, el objetivo es alcanzar un reciclaje mínimo del 75% de los envases. Además, se prohibirá la comercialización de botellas de agua de un solo uso en edificios e instalaciones públicas (salvo centros sanitarios).

Por su parte, la Generalitat de la Comunidad Valenciana es el último ejemplo, hasta la fecha, de un gobierno autonómico que propone un nuevo Plan Integral de Residuos acorde con la actual estrategia europea. Similar a la normativa balear, el nuevo Plan incluye en su borrador la prohibición de la comercialización de productos de plásticos desechables que puedan reemplazarse por otros materiales, como los mencionados anteriormente. Esta prohibición tendría como fecha límite el año 2020, tal y como indica también la Comisión Europa.

La suma de las cuatro “erres”

Por el momento, es imposible vislumbrar el grado de éxito que podrán tener, en un futuro, este tipo de medidas. Sin embargo, sí es de elogiar que se haya puesto el foco en una serie de productos de escaso valor para el consumidor que, por contra, suponen un tremendo perjuicio para el medio natural. El tiempo ha demostrado que la reutilización y el reciclado del plástico necesitan que se reduzca la producción del mismo para ser efectivas. La reeducación de una sociedad que ha crecido con la cultura del usar y tirar seguramente necesite, entre otras muchas fórmulas, de medidas como estas.

Greenpeace haciendo visible en aguas del Mediterráneo la gran magnitud de la problemática del plástico. Foto: EFE
Greenpeace haciendo visible en aguas del Mediterráneo la gran magnitud de la problemática del plástico. Foto: EFE

Fuentes utilizadas: Greenpeace, Comisión Europea, El diario y La Vanguardia. / Foto de portada: Greenpeace / Pedro Armestre

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.